“Lesbianas VS heteros”

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No hay ningún secreto en ello. Estudios han demostrado que la orientación sexual sí influye en la frecuencia de los orgasmos entre mujeres.

 

Visto lo visto y que hay estudios de todo, se decidió hacer uno en el que se querían conocer los hábitos sexuales e 6.151 hombres y mujeres de entre 12 y 65 años. 

Se filtró la encuesta a los que habían mantenido sexo en los últimos 12 meses, y quedaron 2.850 personas. En un segundo sondeo se pidió que identificaran su género, orientación sexual y porcentaje de veces en las que habían experimentado un orgasmo en el último año. Entre los hombres el resultado no fue nada sorpresivo, sin embargo en el porcentaje de mujeres lesbianas si había una diferencia llamativa.

 

La cosa se resume en que los heterosexuales expresaron una frecuencia de orgasmo de un 61.6%, los bisexuales un 58% y las lesbianas una frecuencia del 74.7%. Un resultado bastante por encima de los demás.

 

Pensándolo detenidamente, y acorde con los resultados, no sería nada del otro mundo. Habría razones tales como que entre lesbianas, al ser las dos mujeres, se encuentran más familiarizas con su cuerpo, y por ello tienen capacidad de provocar más orgasmos en su pareja. Cierto es que los juegos sexuales previos al climax son más duraderos, lo que hace que la etapa de excitación se mantenga en ascenso durante toda la relación sexual. Además, expresan su sexualidad con mayor comodidad y tienen una actitud más empática hacia su pareja al ser del mismo sexo. Se sabe que aprovechan los periodos refractarios, es decir el momento de recuperarse del orgasmo, o la falta de ellos para maximizar el placer.

 

Los sexólogos Masters y Johnson mantenían la teoría de que las lesbianas disfrutan más del sexo porque no han sido inhibidas por las mismas expectativas de género y el placer, una monserga que ataca con mayor facilidad a las parejas heterosexuales.

 

En cualquier caso hay un dicho que dice que el orgasmo es de quien lo trabaja, así que no podemos responsabilizar a nuestra pareja de no tenerlos sino a nosotros mismos por no dejarnos llevar y disfrutar plenamente, sentir lo que hay que sentir.

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