El poder de los besos: “la única caricia que no requiere manos”

¿Sabías que con un beso podemos llegar a quemar hasta 12 calorías y la frecuencia cardiaca aumenta entre 60 y 100 latidos por minuto?

 

¿Qué movemos sin darnos cuenta 36 músculos del cuerpo?

 

Y por si fuera poco, que ¿hay beneficios tales como que reduce el estrés, combate el dolor al generar endorfinas, mejora la circulación, e incluso es un antídoto contra la depresión y el estrés?

 

 Acordándome de los besos, me paré a pensar por qué es lo primero que nos apetece o nos atrae de la persona que nos gusta....

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¿Por qué todo comienza con esa caricia tan exquisita sin manos? Esa necesidad imperiosa de degustar esos labios, saborearlos, acariciarlos, succionarlos, lamerlos…sentir ese contacto tan sensual y pasional. Encima tan beneficioso para la salud. 

Bien, pues partiendo de la base de que el beso es una demostración universal de amor, pasión cariño, no solo sexual en muchas ocasiones, pero si en nuestro contexto obviamente. Lo que desencadena ese roce de labios, y lo que conlleva el hacerlo más y más intenso va más allá de lo que nos imaginábamos. 

 

Sabemos que los labios son una zona erógena en los humanos, lo que no sabemos o no nos paramos a pensar es lo que genera un beso. El contacto labial propicia la estimulación nerviosa, se nos acelera el ritmo cardiaco y se liberan hormonas, que producen un gran impacto a nivel cerebral. Estas hormonas son las mismas que podemos liberar al hacer alguna actividad física. Y sus efectos pueden ser considerados similares a los del opio. De ahí la adicción que crea un buen beso ¿no?

 

Besar los labios de nuestro amado o amada puede generarnos una sensación como si estuviéramos colocados. Seguro que alguno sabe perfectamente que sensación es esta. Sintiéndolo como lo sentimos diríamos que nos brota ese calorcito exquisito, ese placer que crece en lo más profundo de nosotros y se va expandiendo por todo nuestro cuerpo.

 

Inconscientemente cerramos los ojos. Anulamos nuestro sentido de la vista para intensificar esa sensación. En el sexo debemos explotar cada uno de los sentidos al máximo. Anatómicamente se liberan en el cerebro la oxitocina, dopamina y adrenalina. Lo que genera una cantidad de efectos físicos relevante. Y lo que nos da explicación a las sensaciones que recorren nuestro cuerpo en ese momento.

La dopamina produce sensación de bienestar y la adrenalina proporciona cambios en la presión arterial, el nivel de glucosa y el ritmo cardiaco. Dos de las hormonas más liberadas en esta acción.

 

Como buena amante de los besos, y lo beneficiosos que son para la salud, no dudaría en hacer de esta acción algo cotidiano con mi pareja, y mantenerlo a lo largo de toda la relación, que por desgracia tendemos a ir besándonos cada vez menos. Fomentemos esta acción.